1. Las preguntas que más te hacen
Apunta durante una semana las preguntas que recibes por teléfono y WhatsApp. Con 15 o 20 tendrás cubierta la mayoría de las conversaciones. Escribe la respuesta tal como la darías tú.
2. Datos claros y actualizados
- Horarios, incluidos festivos y vacaciones.
- Servicios y, si quieres, precios orientativos.
- Dirección, cómo llegar y aparcamiento.
- Qué necesita traer o enviar el cliente.
Si algo cambia, actualízalo: un agente que da un horario antiguo genera más problemas que soluciones.
3. Tu tono
¿Tuteas o hablas de usted? ¿Eres cercano o más formal? Dale dos o tres ejemplos de respuestas "como tú" y el agente seguirá ese estilo.
4. Los límites
Decide qué no debe hacer nunca: dar descuentos, confirmar plazos que no controla o hablar de temas ajenos a tu negocio. Y cuándo debe pasar la conversación a una persona.
5. Prueba antes de lanzarlo
Haz de cliente difícil: pregunta cosas raras, cambia de tema, pide algo que no ofreces. Corrige lo que no te guste y vuelve a probar.
6. Revisa las conversaciones reales
Las primeras semanas, lee lo que ha hablado con tus clientes. Es la mejor forma de detectar qué le falta y afinarlo.